Suzuka: Historia del circuito que catapultó a Honda hacia la F1

La historia de Honda en la competición del motor está ligada a un lugar muy especial: el circuito japonés de Suzuka. Durante años, el trazado acogió la última o penúltima carrera de Fórmula 1 del año, terreno de grandes duelos y emocionantes momentos del deporte que quedaron grabados en las retinas de fans de todo el mundo. Muchos grandes premios se han decidido en esta pista.

Un circuito para hacer historia

Oficialmente llamado Suzuka International Racing Course, se construyó en 1962 como pista de pruebas de Honda. Del diseño original se ocupó el diseñador neerlandés John Hugenholtz, responsable también del madrileño circuito del Jarama de Madrid y de los de Ontario, Zolder, Nivelles y Hockeinheim (una sección). Es el circuito más antiguo de Japón y uno de los pocos del mundo con una pista en forma de “8”, con una parte del trazado que pasa por encima de la otra. Es uno de los circuitos más técnicos del mundo, con múltiples curvas enlazadas que requieren mucha pericia por parte de los pilotos. No en vano suele decirse que este es el trazado donde los grandes pilotos se hacen notar.

Podría decirse que Suzuka es el lugar donde todo comenzó. Apenas un año después de su construcción, Honda, que hacía tan sólo dos años que había presentado su primer coche, el S500, en el Salón de Ginebra, iniciaba su largo periplo en la Fórmula 1.

Primeras carreras

A finales de 1962, dos meses después de la que terminaran las obras, tuvo lugar la primera carrera de la historia del circuito, el primer Campeonato Nacional de Carreras de Motociclismo de Japón. Fue todo un evento, con miles de visitantes y tantos o más dolores de cabeza para los novatos organizadores. Al año siguiente, se celebró en Suzuka la primera carrera de automovilismo del país nipón. Unos años más tarde comenzarían las carreras de resistencia de motociclismo que darían lugar a las famosas “8 Horas de Suzuka”.

La Fórmula 1 no llegaría al circuito de Suzuka hasta finales de 1987. Tras mucho sudor y no pocas lágrimas, Honda había conseguido por fin demostrar que Suzuka era el lugar idóneo para la celebración del Gran Premio de Japón. La primera carrera de la categoría reina en Suzuka se saldó con el piloto Gerhard Berger (Ferrari) llevándose la victoria, y un joven Ayrton Senna en segundo lugar con el Lotus-Honda. En los años siguientes, Senna cultivó una relación muy especial con el circuito. El trazado de Suzuka fue testigo del mítico duelo con su compañero de equipo y eterno rival Alain Prost en 1989, y le vio alzarse Campeón del Mundo tres veces.

El gran salto

Cuando el fundador Soichiro Honda decidió entrar en competición, Honda aún era el fabricante de automóviles más joven de Japón y el primero en aventurarse en la Fórmula 1. Ganar una competición con un coche de fabricación propia era uno de los muchos sueños de infancia del ingeniero. El primer paso fue crear el equipo de I+D que desarrolló el prototipo RA270, que más tarde daría paso al RA271. El ambicioso plan incluía también la construcción del circuito de Suzuka como pista de pruebas de la compañía en la prefectura de Mie, Japón, a unos 350 km de Tokio.

Tras entrenarse a conciencia en las pistas de Suzuka y Zandvoort (Holanda), el equipo por fin debutó con el RA271 en el GP Alemania de 1964 en Nürburgring, el circuito más difícil del calendario. Pintado de marfil con un gran punto rojo símbolo del sol en la bandera nacional de Japón, el monoplaza pasó a la historia de la automoción.

Sólo se fabricó un RA271, todo un símbolo del espíritu deportivo de Honda. Actualmente está expuesto en el Honda Collection Hall, junto al mítico circuito Twin Ring Motegi, que la compañía construyó en 1997. Si no puedes ir en persona hasta Japón, ¡recuerda que puedes visitar el museo sin moverte de casa!

La primera victoria no tardó en llegar. Era la última carrera de la temporada 1965: el Grand Prix de México. Tan sólo tres años después de presentar su primer monoplaza, el mítico piloto norteamericano Richie Ginther cruzó como un rayo la línea de meta al volante del Honda RA272. Fue un momento histórico: por primera vez un fabricante japonés ganaba un Gran Premio de Fórmula 1.

Lecciones para el futuro

Han pasado 58 años desde que Honda diera el salto a la F1 en 1963. En el camino la marca ha recogido no pocas victorias, pero no ha sido fácil: esta es una aventura repleta de altibajos, obstáculos y lecciones. La principal: lo más importante siempre es seguir. Seguir apostando. Seguir creciendo. Seguir creyendo. No rendirse jamás.

¿Para qué sirve la Fórmula 1? En la pista las derrotas se viven como dramas, pero en realidad son victorias. Nos permiten avanzar en el desarrollo de soluciones tecnológicas que, después, se aplican en los automóviles que conducimos. Ejemplo de esto es el Honda Jazz híbrido, cuyo sistema electrificado está directamente inspirado en la tecnología híbrida de máximo nivel desarrollada por la marca en los circuitos. “Si Honda no compite, deja de ser Honda”, decía el fundador.

 

Fuente: Honda

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